Uno de los desafíos mayores que posee una institución como la Corporación Cultural de Antofagasta es la capacidad de proyectarse, proponer su esencia en una ciudad minera de medio millón de personas y que posee una multiculturalidad que hace 33 años nunca se imaginó que existiría.

Son los mismos 33 años que ahora esta Corporación cumple y en los que no ha perdido su capacidad de conseguir nuevos desafíos. Un capital humano invaluable, lleno de profesionales de diversas edades y todo con el bien común que es entregar espectáculos, arte y emociones al público.

La labor de quienes están tras bambalinas es bien desconocida por muchos. Es aquella que comienza cuando los asistentes terminan sus trabajos, esa que enciende los focos para mostrar talento y versatilidad y que sigue su labor cuando las luces se apagan y todos vuelven a sus hogares. Esa esencia es la que queremos seguir proyectando.

Queremos también pagar una vieja deuda que tenemos que es salir a la calle, sabiendo que es un ámbito difícil para estos tiempos, encantar a los artistas locales y que nos acompañen en este desafío de llevar la cultura a todos los rincones.

Un trabajo de largo aliento que como Directorio y trabajadores estamos dispuestos de hacer, pero siempre con el apoyo con la empresa privada, para que -siendo parte de nuestros proyectos- podemos conseguir más creaciones y montajes para todos nuestros vecinos.

En mi calidad de Presidenta del Directorio de la CCA, me enorgullece tener a virtuosos músicos de la cincuentenaria Orquesta Sinfónica, a los jóvenes valores de las áreas populares y clásicos, un cuerpo de ballet que sorprende y encanta, como también los tramoyas, sonidistas, técnicos en iluminación, personal de aseo y también de los distintos departamentos que conforman esta institución que tiene una sed inmensa por nuevos desafíos en una ciudad tan pujante como la nuestra…

El llamado es al público, a la comunidad, a nuestros fieles asistentes a nuestros espectáculos a que sigan creyendo en nosotros, donde las cifras de asistentes van en claro ascenso y obteniendo una buena salud artística con el gran semillero que tenemos como son las Escuelas como Ballet, Música y Bellas Artes. Son proyecciones de jóvenes talentos que han tenidos saltos cuantitativos al llegar a las más prestigiosas escuelas de arte a nivel nacional y también internacional.