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Son pasadas las 8 de la mañana cuando una serie de explosiones de gran magnitud retumban en los cerros de Antofagasta. Tras el ensordecedor estruendo, una columna de fuego se abre paso en el cielo haciéndose visible desde todos los rincones de la ciudad.

La escena es de no creer. Solo comparable a los ataques suicidas efectuados por pilotos kamikaze de la Armada Imperial de Japón contra embarcaciones de la flota de los Aliados a finales de la Segunda Guerra Mundial.

Se trata del barco mercante María Elisabeth, embarcación que zarpó en 1965 desde el puerto de Valparaíso con destino final en Arica, previo paso por Antofagasta. Una travesía que nunca logró concretarse luego que la motonave perteneciente a la naviera Martínez Pereira y compañía se incendiara, cobrando la vida de varios tripulantes y estibadores mientras permanecía atracada en el puerto, transformándose así en el naufragio más famoso de ciudad.

Tras arder durante toda la noche la embarcación finalmente se hundió a la altura de la calle Baquedano, a unos 200 metros desde la marina y a cerca de 400 metros de la punta del molo del puerto. A 53 años de aquel fatídico día los vestigios del María Elisabeth yacen en el mismo lugar a pocos metros de la costa y a no más de 20 metros de profundidad sobre el lecho marino, entre el mall y el Hotel Antofagasta.

Accidente
Según los informes de la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante (Directemar) sobre los hechos que originaron este desastre, uno de los cables de acero de las grúas, llamados estrobos y desde una altura superior a los 7 metros, cedió dejando caer un cilindro de gas propano con un peso estimado en 2.500 kilos sobre el piso de cemento del puerto provocando la rotura de su válvula y el consiguiente violento escape de gas que en cosa de minutos envolvió al barco para luego dar paso a un verdadero infierno sobre la cubierta.

El número real de muertos hasta hoy se mantiene en la duda, pero las bajas oficiales son ocho: tres trabajadores de la estiba y cinco tripulantes, entre ellos Sergio Díaz Bernal, el capitán de la nave.

Estreno
Esta historia real es la que presentará el próximo 11 de abril el productor audiovisual, videísta e instructor de kayak, Flavio Muñoz, en el lanzamiento de su documental "María Elisabeth: un infierno en el mar", en el Teatro Municipal.

"Este es un trabajo que partió hace ya 14 años con mi primer documental 'Crónicas submarinas', el que recopila las historias de diferentes naufragios ocurridos en la región, desde Tocopilla hasta Taltal. De todos ellos el más importante sin duda es el del María Elisabeth, por la potente historia que hay detrás y que dio paso a mi segundo trabajo documental", explicó el director de la cinta.

Testimonios
Para este documental el productor audiovisual realizó un trabajo de investigación que lo llevó a contactar a varios testigos presenciales de la tragedia, estibadores, bomberos y trabajadores del puerto. Una de ellas fue Yolanda Didier, secretaria en ese entonces de la Empresa Portuaria de Chile (Emporchi), quien de milagro se salvó de correr la misma mala suerte de las ocho víctimas fatales que dejó la explosión y posterior naufragio del María Elisabeth. Testimonio in situ que hoy es parte central del documental.

"A raíz de mi investigación comenzaron a aparecer nuevos antecedentes sobre la tragedia. Y hace 14 años (2004) me encontré a Yolanda Didier, secretaria en aquella época de Emporchi, quien vivió en primera instancia el momento de la tragedia. Cuando llegué a ella me cuenta que efectivamente subió al barco en que ocurrió el accidente, y mientras conversaba con el capitán, desde abajo le informan que tiene una llamada. Una vez que ella desciende de la nave, pasan unos minutos y explota el barco. Su historia se asemeja mucho a la abuelita del Titanic", cuenta Muñoz.

Si bien Yolanda falleció hace varios años, su testimonio finalmente quedó inmortalizado en este documental.

De aquel trágico suceso existen varios registros de prensa y fotografías de la época. Pero uno de los archivos clave para la realización de este documental es el que proporcionó el nieto del dueño de la naviera Martínez Pereira y compañía.

"Para mi era un mito que en el accidente hubo un capitán alemán que grabó el accidente. Los únicos registros existentes eran las crónicas de prensa y las fotografías. Afortunadamente me contactó vía mail el hijo del nieto de la naviera, Vicente Lozada, y me comenta que tiene un su poder una película de 16 milímetros con las imágenes de la tragedia. El registro dura cerca de 8 minutos y no contaba con sonido pero muestra la magnitud del accidente", afirmó el realizador.

Otras de las curiosidades que relata Flavio sobre el naufragio del María Elisabeth, dice relación con la mala fortuna del capitán del barco, Sergio Díaz Vernal, quien debió reemplazar al verdadero capitán de esa embarcación tras enfermarse antes de zarpar desde Valparaíso.

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